El
fruto de tus pensamientos
Por Vulfrano Domínguez
Nuestros
pensamientos son como árboles y plantas, que nacen, crecen y florecen, y al
final, cosechamos los frutos, como tal producto de nuestra propia mente.
Una semilla
nace de un fruto, y el mismo fruto vuelve a producir; lo mismo pasa con tus
pensamientos y tu forma de sentir, todo lo que hoy sientas y pienses, por
lógica y naturaleza, volverá a ti.
Por eso sé
cauto en tu forma de pensar, y elige mejor a la hora de plantar; porque nadie
planta nada para los demás; porque todo cuanto plantes, tú mismo lo has de
cosechar.
Así que elige
bien la semilla que has de sembrar, no sea que dé un fruto amargo que no te ha
de gustar.
Porque si la
planta es buena, buenos frutos dará, pero si la planta es mala, malos frutos cortarás,
quizá un fruto venenoso que sea capaz de matar.
Lo mismo pasa
con tu forma de pensar, si hay buenos pensamientos, buenas cosas habrá, pero si
piensas escaso, escaso siempre vivirás.
Para que una
planta crezca y produzca requiere el sol y el agua, mientras que un pensamiento
requiere acciones y palabras.
En metáfora,
las palabras son la luz y el calor del sol, mientras que el agua representa la
constancia y acción, puesto que el agua es sinónimo de vida, y la acción,
sinónimo de materialización.
La acción
materializa toda imaginación, y toda imaginación se fortalece en el corazón, el
corazón se fortalece en el amor, y el amor, es el origen de todo lo mejor.
Una imaginación
te puede hacer sentir triste o contento, pero eres tú quien decide la clase de pensamiento,
porque nadie cultiva ni cosecha en tu huerto; porque tú eres el único dueño del
cultivo y fruto de tus pensamientos.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario