sábado, 25 de julio de 2015

Poema de Reflexión

El fruto de tus pensamientos
Por Vulfrano Domínguez

Nuestros pensamientos son como árboles y plantas, que nacen, crecen y florecen, y al final, cosechamos los frutos, como tal producto de nuestra propia mente.

Una semilla nace de un fruto, y el mismo fruto vuelve a producir; lo mismo pasa con tus pensamientos y tu forma de sentir, todo lo que hoy sientas y pienses, por lógica y naturaleza, volverá a ti.
Por eso sé cauto en tu forma de pensar, y elige mejor a la hora de plantar; porque nadie planta nada para los demás; porque todo cuanto plantes, tú mismo lo has de cosechar.
Así que elige bien la semilla que has de sembrar, no sea que dé un fruto amargo que no te ha de gustar.
Porque si la planta es buena, buenos frutos dará, pero si la planta es mala, malos frutos cortarás, quizá un fruto venenoso que sea capaz de matar.
Lo mismo pasa con tu forma de pensar, si hay buenos pensamientos, buenas cosas habrá, pero si piensas escaso, escaso siempre vivirás.

Para que una planta crezca y produzca requiere el sol y el agua, mientras que un pensamiento requiere acciones y palabras.
En metáfora, las palabras son la luz y el calor del sol, mientras que el agua representa la constancia y acción, puesto que el agua es sinónimo de vida, y la acción, sinónimo de materialización.

La acción materializa toda imaginación, y toda imaginación se fortalece en el corazón, el corazón se fortalece en el amor, y el amor, es el origen de todo lo mejor.

Una imaginación te puede hacer sentir triste o contento, pero eres tú quien decide la clase de pensamiento, porque nadie cultiva ni cosecha en tu huerto; porque tú eres el único dueño del cultivo y fruto de tus pensamientos.

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