sábado, 25 de julio de 2015

Poema de profundización

Nada
Por Vulfrano Domínguez

Más allá de todo lo que existe, hay algo que no existe, y aquello que no existe es fuente de todo lo que existe; es un espacio creativo y activo, es un vacío generativo.
Aquello que nunca captará tu mirada, porque es invisible he imperceptible, y su nombre simple es “nada”.

La nada creó a la tierra, creó al sol, a la luna y las estrellas; la nada creó a todos los planetas; con partículas subatómicas, Galaxias completas.
Porque la nada es la que causa todo lo visible y lo tangible, y por lo tanto, todo lo que existe en la nada tiene su origen.

El efecto de la nada a la existencia se llama nacimiento o aparición, mientras que el efecto de la existencia a la nada, se llama muerte o desaparición.
Un nacimiento causa alegría por el efecto de lo invisible a lo visible, mientras que la muerte causa tristeza, por el efecto de lo visible a lo invisible.
Lo cierto es que todo viene de la nada, y a la nada habrá de volver, porque todo en la nada encuentra su forma, y en la nada la vuelve a perder.



La no forma se convierte en la forma frente a la mirada, mientras que la forma se transforma en la nada que la causa.
Porque la nada es la causante de todas las formas, y todas las formas a la nada se transforman. La nada tiene muchos nombres como todas las cosas, pero, al final de todo, las cosas y la nada son una sola.

La nada creó al primer hombre y le puso su nombre, lo llamó “Adán”, que al revés es “nada”; luego le dio una compañera cuyo nombre ya sabes, la llamó “Eva”, que al revés es ‘ave”.
El ave se mueve en el espacio, que es nada, la mujer se apoya en el hombre que vino de ella y volverá a ser nada, nada nunca tuvo un principio, y jamás tendrá un final, nada no se toca ni se siente, y tampoco se puede mirar.

Nada no conoce el pasado ni el futuro, nada no distingue el derecho ni el revés, nada siempre es el presente, nada simplemente es.

Nada es simple y sencilla pero productiva, nada nunca fue ni será, nada siempre es, nada se llama “Universo”, “Dios”, “Jehová” y “Yahvé”, y en dondequiera que exista la nada, allí está él.

Nada es un vacío infinito, inconcebible como el acto de pensar; nada es inmortal, sin principio ni final, sin embargo es fuente inagotable de todo lo que fue, es, y será.

Si levantas los brazos, te das cuenta que nada hay, y si miras al cielo confirmas que “nada” es más amplio que tu forma de pensar.

Nada tiene en la yema de sus dedos a cada planeta, nada se siente tan lejos, y al mismo tiempo se siente tan cerca, nada no distingue lo feo ni la belleza, nada es el Dios Yahvé, el Dios de la eterna existencia.

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