Nada
Por Vulfrano Domínguez
Más allá de
todo lo que existe, hay algo que no existe, y aquello que no existe es fuente
de todo lo que existe; es un espacio creativo y activo, es un vacío generativo.
Aquello que
nunca captará tu mirada, porque es invisible he imperceptible, y su nombre
simple es “nada”.
La nada creó a
la tierra, creó al sol, a la luna y las estrellas; la nada creó a todos los
planetas; con partículas subatómicas, Galaxias completas.
Porque la nada
es la que causa todo lo visible y lo tangible, y por lo tanto, todo lo que
existe en la nada tiene su origen.
El efecto de la
nada a la existencia se llama nacimiento o aparición, mientras que el efecto de
la existencia a la nada, se llama muerte o desaparición.
Un nacimiento
causa alegría por el efecto de lo invisible a lo visible, mientras que la
muerte causa tristeza, por el efecto de lo visible a lo invisible.
Lo cierto es
que todo viene de la nada, y a la nada habrá de volver, porque todo en la nada
encuentra su forma, y en la nada la vuelve a perder.
La no forma se
convierte en la forma frente a la mirada, mientras que la forma se transforma en
la nada que la causa.
Porque la nada
es la causante de todas las formas, y todas las formas a la nada se
transforman. La nada tiene muchos nombres como todas las cosas, pero, al final
de todo, las cosas y la nada son una sola.
La nada creó al
primer hombre y le puso su nombre, lo llamó “Adán”, que al revés es “nada”; luego
le dio una compañera cuyo nombre ya sabes, la llamó “Eva”, que al revés es ‘ave”.
El ave se mueve
en el espacio, que es nada, la mujer se apoya en el hombre que vino de ella y
volverá a ser nada, nada nunca tuvo un principio, y jamás tendrá un final, nada
no se toca ni se siente, y tampoco se puede mirar.
Nada no conoce
el pasado ni el futuro, nada no distingue el derecho ni el revés, nada siempre
es el presente, nada simplemente es.
Nada es simple
y sencilla pero productiva, nada nunca fue ni será, nada siempre es, nada se
llama “Universo”, “Dios”, “Jehová” y “Yahvé”, y en dondequiera que exista la
nada, allí está él.
Nada es un
vacío infinito, inconcebible como el acto de pensar; nada es inmortal, sin
principio ni final, sin embargo es fuente inagotable de todo lo que fue, es, y será.
Si levantas los
brazos, te das cuenta que nada hay, y si miras al cielo confirmas que “nada” es
más amplio que tu forma de pensar.
Nada tiene en
la yema de sus dedos a cada planeta, nada se siente tan lejos, y al mismo
tiempo se siente tan cerca, nada no distingue lo feo ni la belleza, nada es el
Dios Yahvé, el Dios de la eterna existencia.